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Full text of "Cincuenta y cuatro canciones españolas del siglo XVI, cancionero de Uppsala; ahora de nuevo publicadas, accompañadas de notas y comentarios"

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CINCUENTA Y CUATRO 

CANCIONES ESPAÑOLAS 

DEL SIGLO XVI 
CANCIONERO DE UPPSALA 



AHORA DE NUEVO PUBLICADAS, ACOMPAÑADAS 
DE NOTAS Y COMENTARIOS 



POR 



D. RAFAEL MITJANA 



A 



«I 



\ 
UPPSALA 

A.-B. AKADEMISKA BOKFÓRLAOET 



DEPÓSITO PARA ESPAÑA: LIBRERÍA DE ENRIQUE RIVAS, MALAOA 



UPPSALA 

IMPRENTA DE ALMQVIST & WIKSELL 
1909 



AL Sr. D. ERIK SCHÓNE STAAFF, 

Profesor de Lenguas y Literaturas romances en 
la Real Universidad de Uppsala. 



Mi querido amigo: Muy grato placer es para mi 
encargarme de conmemorar con la publicación del 
presente trabajo, el solemne acto de su toma de po- 
seción de la Cátedra de Lenguas y Literaturas ro- 
mances, en la venerable Alma Mater uppsaliensis, 
á la que me ligan tan grandes y estrechos vínculos 
de afecto. 

Dicha solemnidad viene a coronar una carrera, 
si no larga por fortuna, muy brillante, durante la 
cual ha logrado Vd. dejar impresas las huellas de 
su preclaro talento y no vulgar erudición, en el ancho 
y dilatado territorio de los estudios hispánicos. Yo 
amante como el primero de las letras y las artes de 
mi patria, el mejor patrimonio que queda de la ilustre 
raza á que pertenezco, hubiera sentido no aportarle 
con motivo de tan fausto suceso, un testimonio de 
gratitud y de amistad. 



Por eso he creído oportuno reimprimir á casi 
cuatro siglos de distancia, los textos poéticos del pe- 
regrino Cancionero, hasta hoy desconocido, por mi 
descubierto en la Biblioteca Carolina. En la co- 
lección hallará Vd. representadas todas las lenguas 
que se. hablan en la Península Ibérica, castellano, ga- 
laico-portugués y catalán, y es posible que suminis- 
tre á Vd. campo donde espigar esas observaciones 
filológicas, que tan atinadamente ha formulado en sus 
precedentes trabajos. 

Cumplo asi pues una deuda de gratitud para con 
el erudito autor de l'Etude sur l'ancien dialecte 
Léonais, sabio comentador de Gonzalo García de 
Santa María; y aprovecho la oportunidad, para re- 
novar al amigo cariñoso que tanto y tan eficazmente 
ha contribuido á hacerme agradable mi residencia en 
Suecia, la seguridad de mi consideración y aprecio. 

Suyo af™. S. y A. 
Q. L. B. L. M. 

Rafael Mitjana. 
Uppsala, 30 de Enero de 1909. 



INTRODUCCIÓN. 



En una de mis visitas á la Biblioteca de la Universidad te 
Uppsala, tuve la singular fortuna de tropezar con un rarísimo vo- 
lumen de música española, que hasta el presente ha escapado á las 
investigaciones y pesquisas de los mas diligentes bibliógrafos. Di- 
cha colección de Villancicos, que me atreveré á llamar Cancionero 
de Uppsala, merece en mi entender una descripción detallada y 
exacta, por tratarse quizás, y sin quizás, de un ejemplar probable- 
mente único — pues no existe á ciencia cierta en las grandes Bi- 
bliotecas de París, Viena, Munich, Berlín, Londres y Madrid — y 
por ser un verdadero dechado de música profana española, sin du- 
da alguna, la mas antigua colección impresa que nos sea conocida. 

He aqui pues su señalamiento bibliográfico: 

Villancicos \ De diuersos Autores, á dos \ y á tres, y á 
quatro, \ y á cinco bozes, j agora nueuamente \ corregidos. Ay 
mas | ocho tonos de Canto llano, y ocho tonos de \ Canto de Ór- 
gano para que puedam, \ Aprouechar los que, A can \ tar comen- 
taren. (Viñeta ; Un ángel volante que apoya el pié derecho sobre 
una rueda alada, y lleua en la mano diestra una llama y en la 
siniestra una trompeta.) Venetiis \ Apud Hieronymum Scotum. 
| MDLVI. | — (Véase la reproducción.) 



Peqo. in-40. de LXIII fol. numerados por una sola cara. 

Contiene este precioso libro hasta cincuenta y cuatro cancio- 
nes: 12 respectivamente, á dos, tres y cuatro voces, y seis a 
cinco, con textos sobre temas amorosos y picarescos; las 12 com- 
posiciones que faltan para completar el total, son Villancicos de 
Nauidad, diez á cuatro voces, y dos á tres. La mayor parte de 
la poesías son castellanas, salvo cuatro (n«» 23, 24, 35 y 45) ca- 
talanas y dos (nros q y 54) gala'ico-portuguesas. 

Respecto á la música, que no lleva ninguna indicación de 
autor, bien se echa de ver que es de muy distintas manos. Una 
sola canción — n«> 49, — ostenta al frente el nombre de Nico- 
lás Gombert, famoso , compositor flamenco, natural de Brujas, 
que permaneció al servicio de Carlos V, desde 1520 hasta 1533, 
desempeñando durante los cuatro últimos años de dicho periodo, 
el puesto de maestro de infantes de coro en la Capilla Real de 
Toledo. Esta indicación excepcional me parece demostrar que 
las obras restantes son debidas á músicos españoles y tan popu- 
lares entre los aficionados, que todo el mundo conocía los nom- 
bres de sus autores. 

A simple vista se nota la diferencia entre el madrigal de 
Gombert, de estilo sentimental y florido, con la casi totalidad de 
las canciones del volumen, inspiradas en su mayor parte en el 
mas puro gusto popular, y que denotan por su carácter, marca- 
damente nacional, proceder del mismo grupo de compositores 
cuyas admirables creaciones pueden verse en el tan notable Can- 
cionero de los Siglos XV y XVI, publicado por el benemérito 
Barbieri. En mi opinión las obras que figuran en el Cancione- 
ro de Uppsala son debidas á los muchos y muy notables maes- 
tros españoles que residieron en Italia, sobre todo en la corte 
pontificia, durante la primera mitad de la décima sexta centuria. 
Entre ellos se cuentan nombres tan gloriosos como los de Juan 
del Enzina, Cristóbal de Morales, Francisco Peñalosa, 
Bartolomé Escobedo, Pedro Ordoñez, Antonio Calasanz, 
y tantos otros que seria prolijo citar. 



VI L L o/W CICOS 

De diueríbs Autores , a dos, 

Y ^TTRES, Y ^TQV^TRO, 
Y A CINCO BOZES, 

AGORA NVEVAMENTE 

CORREGIDOS. A Y MAS 

ocho tonos de Canto Hano, y o cho tonos de 

Canto de Órgano para que puciam, 

Aprouechar los que , A can* 

Ur come acaren. 



* 




VBNBTIIS, 
Ajrt/J Hieronymum Scotum 

M D LVh 



Para mi es indudable que algunas de las canciones que á 
continuación pueden leerse y cuyo texto es indiscutiblemente 
de Juan del Enzina, fueron también puestas en música por aquel 
fecundo ingenio. Otras, y esto aumenta el interés del Cancionero 
de Uppsala, me parecen ser los originales de algunas de las 
canciones transcritas para vihuela que se hallan en el rico tesoro 
de nuestros libros de cifra, lo que viene á confirmar su popula- 
ridad. Una nota marginal manuscrita, al Villancico n«> 36, indi- 
ca que figura asimismo en la Silva de Sirenas de Anrriquez de 
Valderrauano. Pero no me extiendo mas en consideraciones 
inoportunas en este lugar, puesto que el lector curioso podrá ver 
mis observaciones en las notas y comentarios que siguen al texto. 

Únicamente añadiré antes de terminar, que los compositores 
de esta serie de Villancicos, dieron pruebas de muy buen gusto 
al elegir las poesías que habían de poner en música; casi todas 
ellas son lindísimas, á veces rebosando sentimiento, á veces lle- 
nas de agudeza y sal ática, en una palabra, dignas en verdad del 
gran florecimiento literario y artístico que se inició en España 
durante el reinado de los Reyes Católicos. No me he permitido 
alterar para nada el texto original, reproduciendo su peculiar or- 
tografía y hasta sus italianismos, y hecha esta declaración en 
descargo de mi conciencia, vea el lector por si mismo, si tengo 
razón bastante para elogiar el exquisito sentido literario de lo 
anónimos maestros, á quienes debemos el precioso ramillete de 
flores del ingenio español, que forman el Cancionero de Uppsala. 



PRIMERA PARTE 

TEXTO 



I. 

domo puedo yo biuir 

Si el remedio tras que ando, 

No tiene como ni quando. 

El como no puede auello 
Quando no sa d' esperar, 
Mas ay siempre en mi pesar 
Quando y como padecello; 
Como podré sostenello, 
Si el remedio tras que ando, 
No tiene como ni quando. 

II. 

* dezid Serranicas, he 
Deste mal si moriré. 

Por qu' el remedio y mi mal 
Nascen de una causa tal, 
Que me hazen inmortal, 
Por do morir no podré. 
Deste mal si moriré. 

— 11 — 



Que de uer la Serranica 
Tan gratiosa y tan bonica, 
Mi dolor me certifica 
Que jamas no sanaré: 
Deste mal si moriré. 



III. 

¿Uime robadora 
Que te mereci? 
¿Que ganas agora? 
¡Que muera por ti! 
Yo siempre siruiendo, 
Tu siempre oluidando; 
Yo siempre muriendo, 
Tu siempre matando. 
Yo soy quien t' adora, 
Y tu contra mi; 
¿Que ganas agora? 
¡Que muera por ti! 

IV. 

IMo soy yo quien ueis biuir, 

No soy yo, 
Sombra soy de quien murió. 

Señora ya no soy yo 
Quien gozaua uestra gloria, 

- 12 - 



Ya es perdida mi memoria, 
Que en el otro mundo está 
El que fué uestro y será; 

No soy yo, 
Sombra soy de quien murió. 



V. 

IMo me los amuestres mas, 
Que me matarás. 

Son tan lindos y tan bellos 
Que á todos matas con ellos; 
Y aunque yo muero por vellos, 
No me los amuestres mas, 
Que me matarás. 



Y éndome y uiniendo 
Me fui namorando, 
Una uez riendo 

Y otra vez llorando. 



VI. 



Nunca mi cuidado 
Se ua moderando, 
Una uez riendo 
Y otra uez llorando. 



Yo estaua sin ueros 
De amor descuydado, 
Mas en conoceros 
Me vi namorado, 



Sentí gran tormento 
De uerme perdido, 
Mas estoy contento 
Pues por uos a sido, 



- 13 - 



El mal es crecido Es tal que por cierto 

Y á d' irse passando; No tiene su ygual, 
Una uez riendo Tiéneme ya tal 

Y otra uez llorando. Que me ua acabando, 

Uua uez riendo 

Otro mayor mal Y otra uez llorando. 
Me tiene ya muerto, 



VIL 

Wo tienen uado mis males 

¿Que haré? 
Que passar no los podré. 

Es imposible passallos 
Males que no tienen medio, 
Pues para tener remedio, 
El remedio es no curallos. 
Mi descanso es desseallos 

Porque sé, 
Que passar no los podré. 

(Juan del Enzina.) 

VIII. 

.Andarán siempre mis ojos 
Por la gloria en que se uieron 
Llorando, pues la perdieron 

— 14 — 



Llorarán en contemplar 

Que el tiempo que la gozauan, 

Quanto de plazer llorauan, 

Tanto lloran de pesar. 

Sea tanto su llorar 

Por el bien en que se uieron, 

Que cieguen pues le perdieron. 

(Gabriel Mena, el músico?) 



IX. 

JYlal se cura muyto mal, 
Mas en poco cando tura 
Muyto mas peor se cura. 

En muyto mal cando ueñ 
Non pode muyto turar, 
Porque teñen d' acabar 
Muyto presto a queyn lo teyn. 
Acabar es grande beyn 
Poys en poco cando tura 
Muyto mas peor se tura. 



X. 

Jr ara uerme con uentura 
Que me dexe conquerella. 
Mas uale biuir sin ella. 

- 15 - 



El que nunca sintió gloria 
No siente tanto la pena, 
Como el que se uió en uictoria 

Y después está en cadena. 
Alcanzar uictoria buena 

Y al mejor tiempo perdella, 
Mas uale biuir sin ella. 



(Juan del Enzina.) 



XI. 

Un dolor tengo en ell' alma, 
No saldrá sin qu' ella salga. 

Que no s' a de presumir 
Siendo el mal de tal manera, 
Qu' el dolor pueda salir 
Sin que salga ella primera, 
Y aunque la razón me ualga, 
No saldrá sin qu' ella salga. 

XII. 

t¿ue todos se passan en flores, 
Mis amores. 

Las flores que an nascido 
Del tiempo que os he servido, 
Derribólas uestro oluido 

- 16 - 



Y disfauores. 
Que todo se passan en flores, 
Mis amores. 



XIII. 

Oi n 1 os huuiera mirado 

No penara, 
Pero tampoco os mirara. 

Veros harto mal a sido, 
Mas no ueros peor fuera, 
No quedara tan perdido, 
Pero mucho mas perdiera, 
Que uiera aquel que n' os uiera, 

No penara 
Pero tampoco os mirara. 



XIV. 

Oi la noche haze escura 

Y tan corto es el camino, 
¿Como no uenis, amigo? 

La media noche es pasada 

Y el que me pena no uiene; 
Mi desdicha lo detiene, 
¡Que nasci tan desdichada! 

- 17 - 



Házeme biuir penada 
Y amóstraseme enemigo. 
¿Como no uenis, amigo? 



XV. 

Desposastes os, Señora, 
Solo por de mi os quitar. 
Casareys y habreys pesar. 

Pues que tan mal galardón 
A los mis semidiós distes, 
Que paguéis lo que hezistes, 
Es lo que lleua razón. 
Vuestro brauo corazón 
Ya esta en tiempo de amansar, 
Casareys y habreys pesar. 



XVI. 

Desdeñado soy de amor, 
Guárdeos Dios de tal dolor. 
Desdeñado y mal querido 
Mal tratado y aborrecido, 
Del tiempo que os he seruido 
No tengo ningún fauor; 
Guárdeos Dios de tal dolor. 

- 18 - 



XVII. 

(Igual al n T ° IV.) 

XVIII. 

Y ésame y abrácame 

Marido mió, 

Y daros en la mañana 

Camisón limpio. 
Yo nunca ui hombre 
Biuo estar tan muerto, 
Ni hazer el dormido 
Estando despierto. 
Andad marido alerta 

Y tened brío, 

Y daros en la mañana, 

Camisón limpio. 



XIX. 

/Vita estaua la peña, 
Nace la malua en ella. 

Alta estaua la peña 
Riberas del rio, 
Nace la malva en ella. 
Y el trevol florido. 

- 19 - 



XX. 

(Igual al n™ III.) 

XXI. 

Alga la nina los ojos 

No para todos. 
Aléalos por jubileo, 
Por matarnos de deseo, 
Que la fiesta según ueo 

No es para todos. 

XXII. 

Ay de mi qu' en tierra agena 
Me ueo sin alegría, 
Quando me ueré en la mia. 

Y no por estar ausente 
De mi tierra es el pesar, 
Mas por no poder estar 
Donde está mi bien presente; 
No ay consuelo suficiente 
A mal que tal bien desuia. 
Quando me ueré en la mia. 



- 20 - 



XXIII. 

Ooleta yo so aci. Si uoleu qu' eus uaya á abrir, 
ara que n' es hora; si uoleu uenir. 

Mon marit es de fora, hont a montalua. Dema 
beserá mig, j Iorn abans que non tornara ! E yo qu' eu 
sabia, pía que tos temps ho fa axi, ara que n' es ho- 
ra, si uoleu uenir. 

XXIV. 

V ella de uos son amoros, 

¡Ya fosseu mia! 
Sempre sospir quant pens en uos, 
La nit y dia. 

Yo may estich punt ni moment 

Sen contemplamos, 
Fora de tot mon sentiment 

Vaix per amaruos. 
Daume ualenca, pues podeu, 

Señora mia, 
Puix en uos es tot lo meu be 

La nit y dia. 

Vos heretau tot lo mió be 

Tanto quem dura, 
Si non ualeu, prest me uerem 

En sepoltura. 



21 - 



Del meu mal quin ben auren, 

¡Anima mía! 
Per do fugir lo dany que feu 

Siau me uos guia. 

Veix me de uos pres y lligat 

Luny d' esperanza, 
Ayaume dons pietat 

Sens mes tardanca. 
Puix uestre so, plaugues á Deu, 

Vos fosseu mia, 
Car lo mal que sentir me feu 

No' 1 sentiría. 



XXV. 

Ojos garcos a la niña, 
¿Quien se los enamoraría? 

Son tan lindos y tan biuos 
Que a todos tienen catiuos, 

Y solo la uista dellos 

Me a robado los sentidos, 

Y los haze tan esquiuos 
Que roban el alegría, 
Quien se los enamoraría. 

(Juan del Enzina.) 



- 22 - 



XXVI. 

JtLstas noches a tan largas 

Para mi, 
No solian ser ansi. 

Solia que reposaua 
Las noches con alegría, 
Y el rrato que non dormía 
Con descanso, lo passaua; 
Mas estas que amor me graua 

Non dormí; 
Non solian ser ansi. 

XXVII. 

A. y luna que reluzes 
Toda la noche m' alumbres. 
Ay luna tan bella 
Alümbresme á la sierra; 
Por do uaya y uenga. 
Ay luna que reluzes 
Toda la noche m' alumbres. 

XXVIII. 

Vi los barcos madre, 
Vilos y no me ualen. 
Madre tres mocuelas 
No de aquesta uilla, 



En agua corriente 
Lauan sus camisas. 
Sus camisas, madre, 
Vilas y no me ualen. 

XXIX. 

? vjon que la lauaré, la flor de la mi cara ? 
¿Con que la lauaré, que biuo mal penada? 
Láuanse las casadas con agua de limones. 
Láuome yo cuitada con penas y dolores. 

XXX. 

Ooy serranica, 

Y uengo d' Estremadura. 
¡Si me ualerá uentura! 

Soy lastimada, 
En fuego d' amor me quemo; 

Soy desamada, 
Triste de lo que temo; 

En frió quemo, 

Y quemóme sin mesura. 
¡Si me ualerá uentura! 

XXXI. 

Oi te uas a bañar, Juanilla, 
Dime á quales baños uas. 



- 24 



Si te entiendes d' yr callando, 
Los gemidos que yré dando, 
De mi compasión abrás; 
Dime á quales baños uas. 

XXXII. 

1 an mala noche me distes, 
Serrana, donde dormistes. 

A ser sin uestro marido 

V sola sin compañía, 

Fuera la congoxa mia 

No tan grande como ha sido. 

No por lo que haueys dormido, 

Mas por lo que no dormistes, 

Tan mala noche me distes. 

XXXIII. 

I* alalalanlera, Ella me la diera. 

De la guarda riera. Falalalanlera, 

De la guarda riera. 
Quando yo me uengo 

De guardar ganado, Alia rriba, rriba, 

Todos me lo dizen, En ual de roncales, 

Pedro el desposado. Tengo yo mi esca 

A la hé, si soy, Y mis pedernales, 

Con la hija de nostramo, Y mi curroncito 

Qu' esta sortiguela De ciemos ceñíales, 



- 25 



Hago yo mi lumbre Ni cosa salada, 

Siéntome doquiera, De quanto yo quiero 

Falalalanlera, No se haze nada, 

De la guarda riera. Migas con azeyte, 

Házenme dentera, 

Viene la quaresma, Falalalanlera, 

Yo no como nada, De la guarda riera. 
Ni como sardina, 

XXXIV. 

¡A. Pelayo? Que desmayo. 

— ¿De qué, di? 

— D' una zagala que ui. 

— A Pelayo si la uieras, 
Tanta es su hermosura, 
No bastara tu cordura, 
Que en ella tu te perdieras, 
Y penaras y murieras, 

— ¿Tal es di? 

— Mas linda que nunca ui. 

XXXV. 

\¿ue farem del pobre Joan, 

De la fararirunfan. 
Sa muller se n 1 es añada, 

¡Lloat sia Deu! 
A hont la n' irem sercar. 

De la fararirunfan. 



26 



Al ostal de la uehina. 

¡Lloat sia Deu! 
¿Y digau lo meu uehi, 

De la fararirunfi, 
Ma muller si 1' aueu uista? 

¡Lloat sia Deu! 
— Per ma fe lo meu uehi, 

De la fararirunfi, 
Tres jorns ha que no la uista. 

¡Lloat sia Deu! 
(Esta nit ab mi sopa.) 

De la farirunfan. 
Y en tant ses transfigurada, 

¡Lloat sia Deu! 
Eli sen torna a son hostal. 

De la fararirunfan. 
Troba sos infans que ploran, 

¡Lloat sia Deu! 
Non ploreu los meus infans. 

De la farirunfan. 
¡O male dona, reprouada! 

¡Lloat sia Deu! 

XXXVI. 

¡ 1 eresica hermana, de la fararira! 
Hermana Teresa, si a ti te pluguiesse, 
Una noche sola contigo durmiesse. 
¡Teresica hermana, de la fararira! 

- 27 — 



— Una noche sola yo bien dormiría 
Mas tengo gran miedo que m' empreñaría. 
¡Teresica hermana, de la fararira! 

¡Hermana Teresa! 
Llaman a Teresica y no uiene. 

Tan mala noche tiene. 
Llámala su madre y ella calla, 
Juramiento tiene hecho de matarla. 

¡Que mala noche tiene! 



XXXVII. 

JMo la deuemos dormir 

La noche sancta. 

No la deuemos dormir! 

¿La Virgen á solas piensa 

Que hará? 
Quando al rey de luz inmenso 

Parirá, 
Si de su diuina esencia 

Temblará, 
¿O que le podrá dezir? 
No la deuemos dormir 
La noche sancta, 
No la deuemos dormir. 

(Fray Ambrosio Montesino.) 



M 



XXXVIII. 

Ixey á quien reyes adoran 
Señal es qu' es el que es, 
Trino y uno, y uno y tres, 

Como es, ni puede sello, 
No se cure de buscar, 
Pues nos podemos salvar, 
Con solamente crehello. 

Y en aquesto s' eche el sello, 
Qu' este' s el que siempre es, (*) 
Trino y uno, y uno y tres. 

XXXIX. 

l/erbum caro factum est, 
Porque todos os salueys. 

Y la uirgen le dezia 
Vida de la uida mia, 
Hijo mió que os haría, 

Que no tengo en que os hecheys. 

Por riquezas terrenales, 
No dareys unos panales, 
A Jesús que entre animales, 
Es nascido según ueys. 



(») - Variante en la Voz de Bajo. 

Qu' este' s el que a sido y es. 



- 29 - 



XL. 

Alta Reyna soberana, 
Solo merecistes uos, 
Que en uos el hijo de Dios, 
Recibiesse carne humana. 

Ante sécula creada 
Fuistes del eterno Padre, 
Para que fuessedes madre 
De Dios, y nuestra aduogada. 

Fuente do nuestro bien mana, 
Solo merecistes uos, 
Que en uos el hijo de Dios, 
Recibiesse carne humana. 

XLI. 

VJÓzate, Virgen sagrada, 
Pues tu sola merecistes, 
Ser madre del que paristes. 

O bendita sin medida, 
Madre del que te crió, 
Ante sécula escogida 
De Dios, que de ti nascio, 
A madre jamas se dio 
La gracia que tu tuuistes; 
Ser madre del que paristes. 

- 30 - 



XLII. 

Un niño nos es nascido, 
Hijo nos es otorgado, 
Dios y hombre prometido, 
Sobre diuino humanado. 

Niño porque en las gentes 
Nunca primero fue uisto, 
En cuerpo y ánima mixto, 
Mostrando sus accidentes. 
Un niño que a los biuientes 
Oy comunica su ser, 
Y comienza á padescer 
Sobre divino humanado. 

XLIII. 

Dadme albricias, hijos d' Eua! 

— ¿Di de qué dártelas han? — 
Que es nascido el nueuo Adán. 

— ¡Ohy de Dios y que nueua! 
Dádmelas y haued placer 
Pues esta noche es nascido, 

El Mexias prometido, 
Dios y hombre, de mujer. 
Y su nascer no relieua 
Del pecado y de su afán, 
Pues nascio el nueuo Adán. 
¡Ohy de Dios, y que nueua! 

- 31 — 



XLIV. 

x o me soy la morenica, 
Yo me soy la morena. 

Lo moreno bien mirado 
Fué la culpa del pecado, 
Que en mi nunca fué hallado, 
Ni jamas se hallará. 

Soy la sin espina rosa, 
Que Salomón canta y glosa, 
Nigra sum sed formosa, 
Y por mi se cantará. 

Yo soy la mata inflamada 
Ardiendo sin ser quemada, 
Ni de aquel fuego tocada 
Que á los otros tocará. 



XLV. 

£< la don don, Verges María, 
E la don don, peu cap de sang 

Que nos densaron. 

£ la don don. 



- 32 - 



O garcons aquesta nit Per señau nos an birat, 

Una verge n' a parit, Que uerets embolicat 

Un filio qu' es tro polit, De drapets, molt mal iaxat, 

Que non au tan en lo mon. Lo uer Diu petit garcon. 
E la don don. E la don don. 

Digas nos qui te 1' a dit, Vin Perot y á Diu ueray, 

Que Verges n'aya parit, Y a la uerge s' a may 

Que nos may auem ausit Un sorron li porteray, 

Lo que tu diu giran ton. Que será pie de coucon. 
E la don don. E la don don. 

A eo dian los argeus, Ara canta tu Beltran, 

Que cantauan alta ueus Per amor deu Sant Infan, 

La grolla n' exelsis Deus, Y apres cantará Joan, 

Qu' en Belén lo trobaron. Y donar nos an coucon. 
E la don don. E la don don. 

Ube cantará sus dich, 
Per Jesús mon bon amich, 
Que nos saunara la nit 
De tot mal qu' an hom fedorn. 
E la don don. 

XLVI. 

Ixiu, riu, chiu, 
La guarda ribera, 
Dios guarde el lobo 
De nuestra cordera. 



- 33 - 



El lobo rabioso 


Es la luz del dia 


La quiso morder, 


Aqueste mocuelo, 


Mas Dios poderoso 


Este es el cordero 


La supo defender, 


Que San Juan dixera. 


Quizóle hazer que 


Riu, riu, chiu, 


No pudiesse pecar, (sic) 


La guarda ribera, 


Ni aun original 


Dios guarde el lobo 


Esta uirgen no tuuiera. 


De nuestra cordera. 


Riu, riu, chiu, 




La guarda ribera, 


Muchas profecias 


Dios guarde el lobo 


Lo han profetizado, 


De nuestra cordera. 


Y aun en nuestros dias, 




Lo hemos al caneado, 


Este qu' es ñas? ido 


A Dios humanado 


Es el gran monarcha, 


Vemos en el suelo, 


Christo patriarcha 


Y al hombre en el cielo 


De carne uestido. 


Porque él lo quisiera. 


Hanos redimido 


Riu, riu, chiu, 


Con se hazer chiquito, 


La guarda ribera, 


Aunque era infinito, 


Dios guarde el lobo 


Finito se hiziera. 


De nuestra cordera. 


Riu, riu, chiu, 
La guarda ribera, 
Dios guarde el lobo 
De nuestra cordera. 


Mira bien que os cuadre 
Que ansina lo oyera, 
Que Dios no pudiera 
Hazerla mas que madre; 


Este uiene á dar 


El qu' era su Padre, 


A los muertos uida, 


Oy d' ella nasció, 


Y uiene á reparar 


Y el que la crió, 


De todos la cayda; 


Su hijo se dixera. 



- 34 - 



Riu, riu, chiu, 
La guarda ribera, 
Dios guarde el lobo 
De nuestra cordera 

Yo ui mil garcones 
Que andauan cantando, 
Por aqui bolando 
Haziendo mil sones, 
Diziendo a gascones, 
Gloria sea en el cielo, 
Y paz en el suelo 
Pues Jesús nasciera. 
Riu, riu, chiu, 
La guarda ribera, 



Dios guarde el lobo 
De nuestra cordera. 

Pues que ya tenemos 
Lo que desseamos, 
Todos juntos uamos 
Presentes Ueuemos; 
Todos le daremos 
Nuestra uoluntad, 
Pues a se igualar 
Con nosotros uiniera (sic) 
Riu, riu, chiu, 
La guarda ribera, 
Dios guarde el lobo 
De nuestra cordera, 



XLVII. 

Oeñores el qu' es nascido 

De uirgen madre, 
Como paresce á su padre, 
A su madre en ser humano 
Paresce y en ser moderno, 
Y a su padre en ser eterno, 
Diuino Dios soberano. 
De aquesto el mundo está ufano 

Con la madre, 
De hijo de tan buen padre. 



- 35 - 



XLVIII. 

V os uirgen soys nuestra madre, 
Que la que el fruto (*) comió, 
Madrastra la llamo yo. 

Vos como Madre escogida, 
Rematastes nuestra rrastra, 
La otra como madrastra, 
Puso en cuentos nuestra uida, 
Ella la dexó perdida; 
Quando por madre os tomo, 
Madrastra la llamo yo. 

XLIX. . 

Dezilde al caballero que non se quexe, 
Que yo le doy mi fé, que non la dexe. 
Dezilde al caballero, cuerpo garrido, 
Que non se quexe en ascondido, 
Que yo le doy mi fé, que non la dexe. 



L. 

JJizen a mi que los amores hé; 
Con ellos me uea si tal pensé. 
Dizen a mi por la uilla, 



(*) el pero, en la parte de Tenor. 



36 



Que traygo los amores en la cinta; 
Dizen a mi que los amores hé, 
Con ellos me uea si tal pensé. 

LI. 

Oi amores me han de matar 
Agora tienen lugar. 
Agora que estoy penado 
En lugar bien empleado, 
Si pluguiesse á mi cuidado 
Que me pudiesse acabar, 
Agora tienen lugar. 

LH. 

¿Oi de nos mi bien me aparto 

Que haré? 
Triste uida biuiré. 
El bien tiene condición 
De ser de todos querido, 
Si alguno lo a perdido 
No le faltará passion, 
¿Pues yo con tanta razón 

. Que haré? 
Triste uida biuiré. 



Lili. 

Hartaos ojos de llorar, 
De jemir y sospirar, 



- 37 - 



Y vosotros ojos tristes 
Pues tanta gloria perdistes 
Llorando 1' aueis de pagar. 
¡Hartaos ojos de llorar! 

LIV. 

Ir alai meus olhos si me queréis beñy, 
Como falará quin tempo non teñy. 

Deseyo falaruos 

Miá alma, scuitayme, 

Non posso oluidaruos, 

Min alma falayme. 
Biuo deseyando a uos miño beny 
Como falará quin tempo non teny. 



- 38 



SEGUNDA PARTE 

NOTAS Y COMENTARIOS 



Advertencia general. 

Las observaciones y comentarios que siguen, no tienen ni 
con mucho, la pretensión de ser definitivos. Para ello — y ruego 
al prudente y discreto lector que lo tenga en cuenta — me 
hubiera sido necesario consultar muchos libros, algunos de la 
mas estremada y singular rareza, que no he podido tener á mano. 
He hecho sin embargo, y puede creérseme bajo mi palabra, cuanto 
ha estado á mi alcance, pues ciertamente no es ni afición, ni 
amor al estudio, lo que me falta. Sin embargo ni soy un eru- 
dito, ni presumo serlo. Solo me tengo por un ferviente amante 
de nuestras letras, que las estudia con ardiente entusiasmo. Pre- 
tender otra cosa seria otorgarme una patente de sabiduría, con 
marchamo de ingenio, á la que no soy ni puedo ser legitimo 
acreedor. 

La caprichosa fortuna que suele dispensar sus favores á 
aquellos que menos los merecen — al fin y al cabo es velei- 
dosa como muger — concedióme la gracia de hacerme tropezar 
con el precioso y desconocido libro cuyo texto literario acabo 
de transcribir. No aprovecharse del hallazgo fuera necedad ma- 
nifiesta, que si el ser presumido es leve falta, la ignorancia es 
pecado que no tiene perdón. Por algo el Espíritu Santo dio 
el buen consejo que nos dice: » Buscad y hallareis-». 

Desde luego debo confesar, que el interés del peregrino 
Cancionero de Uppsala — asi me complazco en llamarle — es 
mucho mayor bajo el aspecto musical que en el concepto pura- 
mente literario. Quizá sobre aquel particular pudiera consignar 
algunos datos de mayor importancia, pero no es este, asi pre- 
cisa reconocerlo, el lugar mas oportuno para llevar á cabo se- 
mejantes investigaciones. Todo lo que dijera debería ser acep- 



- 41 - 



tado gratuitamente, ya que para juzgar de la exactitud de mis 
juicios ó de la oportunidad de mis observaciones, faltarían al 
curioso lector los comprobantes, es decir los textos musicales. 
Reservo esta parte de mi trabajo para el dia — si es que llega 
— en que pueda publicarla, pues los materiales están acopiados, 
y solo falta comenzar la obra, que en realidad vendría á ser una 
consecuencia — y por que no decirlo — un complemento de 
aquel admirable Cancionero de Palacio, dado a luz por el inol- 
vidable Barbieri, que vino a descubrirnos la música profana 
española del Renacimiento, de aquella época gloriosa en que 
reinando Isabel y Fernando, Fernando o Isabel — en realidad 
Tanto monta — se conquistaba Granada, se efectuaba la unidad 
nacional y se descubría un nuevo mundo. 

Haré sin embargo algunas ligeras indicaciones, de tal género, 
por no hacer absoluta traición al objeto primordial de mis estudios 
y de mis amores, la música española y su historia á través de 
los siglos, pues no se trata como pretenden muchos de una 
utopia, ni de un sueño, ya que ha existido y aún existe, como 
espero demostralo en un trabajo de gran aliento, que pronto 
vera la luz publica, aunque mucho me pese por cierto, en idio- 
ma extrangero. 

Jüzguense pues las siguientes Notas, como lo que en reali- 
dad son, es decir como un ligero avance en el estudio literario 
del curioso libro que pretendo ilustrar. Su verdadero fin no es 
otro, que el de señalar á los investigadores que me sigan, al- 
guna pista que creo segura para la identification de la verdad. 
Si se juzga errónea mi opinión, con no seguirla el mal está re- 
mediado. En algunos casos he formulado observaciones de otro 
género que me han parecido curiosas ó pertinentes. Por des- 
gracia mis pesquisas no han sido todo lo afortunadas que por 
mi parte hubiera deseado. Gran parte de tal culpa puede acha- 
carse á mi falta de perspicacia y agudeza, pero en justicia, al- 
guna corresponde también á las escasez de medios de trabajo 
con que he luchado. 

Lo esencial para mi, era poner al alcance de los verdaderos 
eruditos, mi feliz descubrimiento. lulos si lo creen digno de in- 
terés, se encargarán de analizarlo como merece, depurando sus 
quilates. 

Y esto dicho, paso á consignar mis observaciones y mis 
comentarios advirtiendo que el que dá de buena fe y con mejor 
voluntad todo lo que posee, no está obligado á dar mas. — Vale. 



42 - 



En el rarísimo libro de música de cifra para vihuela, inti- 
tulado Silua de Sirenas, compuesto por el excelente músico 
Anrriquez de Ualderrauano, e impreso en Valladolid, por Fran- 
cisco Fernandez de Córdova, en 1547, según mis notas tomadas 
del ejemplar existente en la Bib. Nacional de Madrid, figura 
también una canción cuya letra comienza con el verso: Como 
puedo yo Muir . . . 

rv. 

El insigne poeta y músico Jorge de Montemayor, cantor 
en la capilla de S. A. la Infanta D» Alaria de Portugal, pri- 
mera esposa de Felipe II, que después de la muerte de dicha 
princesa, permaneció adscrito al séquito del hijo de Carlos V, 
hizo una glosa que comienza : Vive en mi solo un contento . . . 
sobre el Villancico ageno: 

No soy yo quien veis vivir, 

No, no, no, 
Sombra soy del que murió. 

Puede verse al folio 70 del Cancionero del excelentissimo 
Poeta George de Montemayor, de nuevo emendado y corregido . . . 
En Salamanca, en casa de Juan Perier, mercader de libros, e 
impresor 1579. (Al fin sobrepuesto: En Salamanca, por Juan 
Perier, año de 1376.) — Hay ediciones anteriores citadas por los 
bibliógrafos, pero la referida es la que he tenido ocasión de ver. 

Creo probable que el Villancico ajeno sea el que aquí re- 
producimos. 



Según puede verse en la lista de Obras que se indican en 
el índice general, pero que faltan en el Manuscrito de Palacio, 
que publica Barbieri como ilustración á su célebre Cancionero 
de los siglos XV y XVI, al folio: clxxiiij del referido códice, 
debia hallarse un Villancico que comenzaba por las palabras: 

No me las enseñes mas . . . 

¿Tendría algo que ver con el nuestro? 



- 43 - 



VII. 

En el Cancionero general de Hernando del Castillo, impreso 
en Valencia en IJII, se encuentra una poesia anónima, que 
comienza con el mismo mote o estribillo. Consta de dos estro- 
fas, diferentes de la transcrita, y presenta la variante de decir el 
ultimo verso: Que fiasallos no podré . . . 

Bajo el n:ro 107 del Cancionero de Barbieri, figura de nue- 
vo, puesta en música á cuatro voces por Juan del Enzina, que 
muy bien pudiera ser asimismo autor de la letra, en nada in- 
digna por cierto del numen de tan eximio poeta y compositor. 
Es de notar que la parte de Tiple de la referida composición, 
comienza exactamente del mismo modo que la primera de las dos 
voces de la nuestra, pero esta semejanza no pasa de los dos primeros 
compases : (la- la = so- la = fa- re- etc.), lo que permite suponer 
que es posible se trate de un primer esbozo de un trabajo con- 
trapunt'istico mucho mas desarrollado posteriormente por el mismo 
autor. Es sabido que Juan del Enzina residió largo tiempo en 
Roma, en las cortes de Julio II y de León X, y ya he dicho 
que las composiciones del presente Cancionero son indudable- 
mente debidas á los muchos y muy notables maestros españoles 
que florecieron en Italia durante el siglo XVI. Añadiré que la 
versión del Cancionero de Palacio consta de tres estrofas, todas 
distintas de la que aqui publicamos. 

Por último, creo oportuno consignar un curioso dato rela- 
tivo á la ilustre personalidad del fundador de nuestro teatro que 
no recuerdo haber visto reproducido correctamente por ningún 
erudito español, y por el cual se viene en conocimiento que el 
Arcediano mayor de la Catedral de Málaga, seguía interpretando 
sus obras dramáticas en la Corte pontificia. 

Se trata de una Carta de Stazio Gadio, escrita al Marques de 
Mantua, Francisco Gonzaga, con fecha 11 de Enero de 1 5 1 3, dán- 
dole noticias de su hermano Federico, detenido en rehenes por 
el batallador pontífice Giulio della Rovere, que ha sido publi- 
cada por el historiador italiano Alesandro Luzio, en su estudio : 
Federico Gonzaga, ostaggio alia Corte di Giulio II (Archivio 
della R. Societa Romana di Storia Patria. Roma. 1887. Vol. 
IX. pag. 46). Es documento curioso y el fragmento que nos 
interesa dice asi: 

»Zovedi a VI, /esta de li tre Re, il s:r Federico ... si ri- 
dusse alie XXIII hore a casa del Cardinale Arborensis, in- 



- 44 - 



vitatto da lui ad una commedia . . . Cenato adunche si redus- 
seno ttttti in una sala ove si avea ad representare la conthedia 
(sic). // p:to R.no era sedendo Ira il Sig. Federico, posto a man 
drita, et lo Ambassator di Spagna a man sinistra, et nwlti 
vescovi poi a torno, tutti spagnoli, et piu Putane spagnole vi 
erano che homini italiani, Perche la commedia fu recitata in 
lingua castiliana, composta da Zoanne de Lenzina, qual 
intervenne lui ad dir le forze et accidenti di amore, 
et per quanto dicono spagnoli non fu molió bella et poccho de- 
leitó al s:r Federico.» 

Quizá la cita parezca impertinente en este lugar, pero no 
obstante su interés salta á la vista. La ejecución el dia de Reyes 
de 1 513, (es decir el 6 de Enero y no en los primeros dias del 
mes de Agosto del mismo año como generalmente se dice) en 
casa del Cardenal de Arbórea, de una comedia que trata de la 
fuerza y accidentes del amor, compuesta e interpretada por Juan 
del Enzina, no solo prueba, contra la creencia mas admitida, 
que los espectáculos dramáticos no cesaron en Roma durante 
el reinado del Papa guerrero, sino que puede contribuir á fijar 
la fecha exacta en que se representó, sin duda por primera vez, 
la Farsa de Plácida e Vittoriano, compuesta en Roma según 
afirma de modo terminante Juan de Valdés, y de la cual existe 
una edición romana de 1514, al decir de Moratin, que hasta 
ahora no ha sido descubierta. 

Téngase en cuenta además que, conforme á lo expuesto en 
mi trabajo Sobre fuan del Enzina (Málaga. 1895), el Arcediano 
de la Catedral malacitana, asistió según puede verse en las actas 
capitulares de dicha iglesia, á la reunión del Cabildo, celebrada 
el dia 13 de Agosto de 1513. Difícilmente, dada la lentitud con 
que se efectuaban los viajes en aquella época, pudo hallarse en 
Roma á principios del mismo mes. 

VIII. 
Como obra de un tal Gabriel, se encuentra en el Cancionero 
de Barbieri, un Villancico á tres voces (n«> 135) que tiene este 
mismo mote o estribillo. Ni la única estrofa de que consta, ni 
la música presentan la menor analogía con la versión aqui publi- 
cada. Según el docto musicógrafo antes citado, la obra en 
cuestión debe atribuirse á Gabriel el Músico, que figura como 
poeta en el Cancionero general de 1 51 1, y de quien D. Luis 






- 45 



Zapata dice en su Miscelánea (pag. 406) que se llamaba Ga- 
briel Mena. 

Es posible que la letra de las dos estrofas ahora conocidas, 
que en nada se contradicen, sean obra de un mismo autor, por 
lo que me he permitido publicar la que se encuentra en el Can- 
cionero de Uppsala, bajo su nombre. 

IX. 

No he podido identificar el origen de este villancico, y con- 
fieso que no hé tenido ocasión de ver el Cancionero de Resende, 
que por ser hispano-portugués, me hubiera podido quizá sumi- 
nistrar algün dato. 

Lo que me atrevo á afirmar es que seguramente gozó de 
una gran popularidad. Buena prueba de ello es que en la bo- 
nita comedia de Moreto: La fuerza de la sangre (Jor. i». Escena 
III.) se canta la siguiente redondilla, que se diría traducida de 
nuestra canción: 

Un mal que violento viene 
Muy poco puede durar, 
Porque al fin se ha de acabar, 
O acabará a quien le tiene. 



Hasta tres versiones musicales del presente villancico pue 
den verse en el riquísimo Cancionero de Barbieri: llevan los 
nro 230 — 231 y 232 y todas ellas están compuestas para tres vo- 
ces. La mas antigua es de Juan del Enzina, lo que hace su- 
poner al docto maestro que también la letra pudiera ser obra de 
tan preclaro talento, por mas que no se encuentre recogida en 
ninguna de las compilaciones de sus escritos que nos son co- 
nocidas. La segunda versión algo posterior, según lo descubre 
su estilo, queda anónima, y la tercera, aun mas moderna, se 
debe á un cierto Juan Ponce, compositor estimable, de quien se 
conservan hasta doce producciones en el Manuscrito de la Biblio- 
teca de Palacio. 

La versión á dos voces del Cancionero de Uppsala no pre- 
senta la menor analogía con ninguna de las tres anteriomente 
conocidas. ¿Será también algún esbozo ó trabajo preparatorio para 
otra composision de mayor vuelo, debida al propio Juan del 
Enzina? La poesia es la misma, salvo muy ligeras variantes, 



46 



entre las cuales la mas notable se reduce á decir el primer verso 
de la estrofa primera publicada por Barbieri: El que no sabe 
de gloria . . . Faltan aqui las dos coplas o estrofas siguientes. 

xm. 

En la importante colección de obras musicales, aun no debida- 
mente estudiadas, que se conserva en la Biblioteca del Duque 
de Medinaceli, figura la siguiente: 

Alio — Recopilación de Sonetos y Villancicos a cuatro y a 
cinco, de Juan Vázquez. 1560. (Al fin). Impreso en Sevilla en 
casa de J. Gutiérrez, impresor en Cal de Genova, con licencia 
del Señor D. Juan de Ovando, provisor de Sevilla. 

En 4° apaisado. — Frontis. — Para conclusión, después 
de la hoja del membrete, otre hoja perdida con un Hercules. 
May curiosa dedicatoria: Al Ilustre Señor D. Gonzalo de Mos- 
coso y Casceres-Penna, firmada : JUAN Vázquez S. en que habla 
de Cristóbal de Morales, luz de la Música, y de Francisco 
Guerrero, que tanto lo secreto de la Música ha penetrado, y 
los afectos de la letra en ella tan al vivo mostrado. 

Son cinco cuadernos con el descrito: el de tiple, que lleva 
la fecha 1559, el de tenor, notable por contener tres canciones 
añadidas, que faltan en los otros: «La bella mal maridada*, 
«Niña, erguidme los ojos* y «Uamaisme villano», el de Bajo 
y el de Quinta parte, para los veintidós primeros trozos. Con- 
tienen en total 22 canciones á cinco voces y cuarenta y cinco 
á cuatro. 

El n«> 22 de estas últimas comienza precisamente según mis 
apuntes, por el verso: 

Si no os hubiera mirado . . . 

Como no he podido confrontarla con la versión que aqui 
publico, ignoro si se trata de la misma composición, aunque la 
presente esta escrita á tres voces. 

Este Juan Vázquez, fué uno de los mas notables músicos 
españoles de la segunda mitad del siglo XVI, hasta ahora poco 
conocido Debió ser sevillano de origen, pues en la dedicatoria 
citada, al hablar de Guerrero, dice nuestra Sevilla. Según 
Fétis, fué maestro de capilla de la Catedral de Burgos. 

Lo cierto es que se han conservado muchas obras suyas, 
pues á mas de la referida colección, ya bastante abundante, se 



- 47 - 



encuentran otras, transcritas para vihuela, en la Silva de Sirenas 
de Anrriquez de Valderrauano (Valladolid 1 547) y en la Or- 
phenica Lira... de Miguel de Fuenllana (1554). Y si esto 
pareciera poco, en la misma Biblioteca de Medinaceli se custodia 
la única parte de Bajo (por desgracia) de otra curiosa compila- 
ción que contiene hasta veinticinco canciones de su composición. 
He aqui su señalamiento: 

Bajo. Villancicos y canciones de Juan Vázquez, a tres y a 
cuatro — (Al fin.) Fueron impresos estos Villancicos y Canciones 
en casa de Juan de León, impresor de la Universidad de Osuna. 
1551. 

En 4° apaisado — 23 h. — Frontis con el escudo del Me- 
cenas, Don Antonia de Zuñiga, á quien la Dedicatoria, firmada 
por el autor, vá encabezada. 

A mas de Canciones y Villancicos castellanos, hay también 
algunos Sonetos, lo que como dice Juan Vázquez, no creo dejará 
de dar a V. Ai. algún contentamiento. 

XIV. 

Como composición musical es la perla del Cancionero de 
Uppsala. No puede darse nada mas perfecto, por la fuerza ex- 
presiva y el color romántico y misterioso, asi como por la in- 
tima y maravillosa unión de la música con la poesía. La pasión 
amorosa se muestra con todo su vigor en aquellas admirables 
escalas descendentes, sobre las que se cantan las vehementes 
palabras: Como no venís, amigo.. . Nótese á titulo de curiosidad, 
que la letra recuerda mucho un pasage de la Canción de Meli- 
bea en el Acto Decimonono de la portentosa tragicomedia de 
Celestina. 

Se comprende que este Villancico fuera muchas veces re- 
producido. 

Se hallaba probablemente en el Manuscrito de Palacio, pu- 
blicado por Barbieri, en una de las hojas que faltan. El índice 
señala en efecto al folio clx. un Villancico: Que la noche hace 
escura . . . 

Puede verse también en el rarísimo Libro de Música de 
vihuela... de Diego Pisador (Salamanca. 1552.) Es el primero 
á tres voces (fol. 9) del Segundo Libro, en que hay Villancicos 
á tres voces y á cuatro voces, y de ellas va la voz cantada por 
de fuera y las otres tres tañidas. 



M 



La letra presenta ligeras variantes y por tal causa creo pru- 
dente transcribirla: 

SI la noche haze escura 

Y tan corto es el camino, 
¿Como no venís, amigo? 
Vebme desamparada; 
Gran pasión tengo comulgo, 
(Como no venís, amigo? 

SI la media noche es pasada, 
Mi ventura lo detiene 
Porque soy muy desdichada. 

xxn. 

Me trae á la memoria este Villancico el recuerdo del curio- 
so libro de Alonso Nuñez de Reinoso: Historia de los amores 
de Clareo y Florlsea, y de la trabajos de /sea, con otras obras 
en verso, parte al estilo español, y parte al estilo italiano agora 
nueuamente sacada a luz. — Con Privilegio. (Escudo del Impre- 
sor.) En Venecla, por Gabriel Glollto de Ferrarls y sus her- 
manos, 1552. 

(Al fin.) Imprimióse esta Historia de Florlsea en la muy 
noble ciudad de Venecla, por Gabriel Yullto y sus hermanos y 
cabose 1*° de Mayo de 1552 años. 

En el libro segundo que comprende las Obras en copias 
castellanas y versos al estilo italiano, pag. 20 — 23, se lee una 
Glosa al Villancico: 

Pues que vivo en tierra ajena 
Muy lejos de do nascl, 
(Quien habrá dolor de mi? 

Hasta aqui no existe verdadera analogía, pero la tercera 
estrofa entre las siete de que consta la glosa, dice asi: 

Si con tanto mal no muero 
Señora, de uos ausente, 
Es porque ueros presente 

Y gozar de uos espero, 

Mas pues falta lo que quiero, 
Muy lejos de do nascl, 
(Quien habrá dolor de mi? 



- 49 



XXIII. 

No he podido comprobar si esta lindísima poesía, una de 
las mas delicadas y bellas, en mi modesto entender, de la co- 
lección uppsaliense, será debida el numen de aquel gran poeta 
y estrlu canciller mossen Ausias March, cuyas obras fueron im- 
presas por primera vez en Barcelona, por mestre Caries amaros 
Prouencal, Lany MDXLIII A XXII del mes De dessembre. 

La música que en nada le cede á la letra, presenta en la 
parte de tipie, cierta remota analogía con una preciosa Villa- 
nella Spagnuola, titulada: Amante felice, cuyo texto comienza: 

\Ay que contento 

Que en el alma siento! 

Y que se halla recogida en la peregrina obra, de la que he 
visto el único ejemplar conocido, conservado en la Biblioteca del 
Liceo Musicale de Bolonia. Su señalamiento es como sigue: 

Affetti amorosi — Cansonette ad una voce sola, poste in 
música da diuersi con la parte del Basso &* le lettere delf Alfa- 
betto per la Chitarra alia spagnola raccolte da Giovanni Ste- 
fani, con tre Arie Siciliani ¿r 3 due Villanelle spagnole. Venecia. 
Ales. Vincenti. 1618. 

Agregaré que en nuestros días, el maestro Pedrell, legitima 
gloria de la música española, ha utilizado tan lindo tema, quizas 
de origen popular, en el delicioso Coloquio de Brunisenda con 
el trovador Miraval, página del mas refinado gusto, que embe- 
llece la soberbia escena de la Corte de atnor en la primera Jor- 
nada de la trilogía lírica: Los Pirineos, la única producción del 
teatro lírico español de algún empuje, que ha traspasado con 
éxito la frontera, siendo conocida y admirada en toda Europa. 

XXV. 

Como anónimo, aparece este Villancico publicado en un 
raro pliego suelto (in 40) citado por Gallardo (Ensayo . . . 
Madrid. 1863. tom Ir° n«> 569): Copias de Antón Vaquerizo 
de I Morana. Y otras \ de tan buen ganadico Y otras canciones 
y un Villancico, que es precisamente el que nos interesa. 

El sabio maestro Menendez y Pelayo, lo reproduce en el 
tomo IV de su admirable Antología de Poetas líricos castellanos 
sin decir quien sea su autor. Ahora bien en el Cancionero de 



- 50 



Barbieri, se hallan las Coplas de tan buen ganadico como de 
Juan del Enzina, y lo que es mas, en el Cancionero de dicho 
poeta (Edición de Jorge Coa — En Caragoca. Acabóse á X 
dios del mes de Deziembre. Año de mili e quinientos e deziseys 
años.) al folio 77, puede leerse un Villancico que comienza : Ojos 
garzos a la niña . . . 

Conosco ademas otra interpretación musical á cinco voces 
del mismo texto, que figura en la ya citada Recopilación de So- 
netos y Villancicos... (Sevilla. 1560) de Juan Vázquez (n"> 34 
de la segunda parte.) 

XXVI. 

Se encuentra en el Cancionero de Barbieri (n"> 258) puesta 
en música á tres voces, sin indicación alguna de autor, ni para 
la letra, ni para la música — Esta no presenta ninguna analo- 
gía con nuestra versión, pero en cambio el texto es casi igual, 
salvo algunas variantes; verbigracia los versos 40 y 50 de la 
estrofa dicen: 

Con sospiros la passaua, 

Mas peor esta que estaba . . . 

XXVII. 

¿Tendrá algo que ver este lindísimo Villancico, de carácter 
tan nacional, con la preciosa comedia de Luis Velez de Gue- 
vara, titulada: La luna de la Sierra} Lo cierto es que en la 
segunda jornada (Vide Rivadeneyra — tomo XLX = pag. 188) 
en la primorosa escena entre Antón y Pascuala, el Principe 
Don Juan y el Maestre, rondan á la linda aldeana, en tanto que 
los músicos de su séquito cantan una letra que dice precisamente : 

Luna que reluces 

Toda la noche me alumbres. 

El celoso serrano al escuchar la rondalla hace la siguiente 
reflexión: 

Esos no son aldeanos, 
No son guitarras serranas 
Estas, ni aldeanos versos 
Aquellos . . . 

Recuérdese además que uno de los héroes de la obra, — que 
quizás tenga, como tantas otras algún fundamento legendario ó 



- 51 - 



proceda de algún romance popular — , es aquel malogrado prin- 
cipe Don Juan, hijo de los Reyes Católicos, gran protector de 
Juan del Enzina y para quien el ilustre poeta escribió su Repre- 
sentación mitológica, (fol 96 de la citada edición de Zaragoza) 
inspirada en Anacreonte, que Gallardo al reimprimir de nue- 
bo en el No V de El Criticón, confirmó con el titulo: El 
triunfo de amor. 

Todas estas coincidencias me parecen en extremo curiosas. 

Creo conveniente agregar que en la curiosa colección de 
Juegos de Noche Buena á lo diuino . . . (Barcelona, Por Sebastian 
de Cormellas. Ano de fóojj compuestos por Alonso de Le- 
desma, se inserta un romance A Nuestra Señora: Es el hombre 
en esta uida — Un viandante que no para . . . compuesto sobre 
el juego: 

Ay, luna, que reluces 
toda la noche ?nalumbres. 



XXIX. 

Hasta cuatro versiones mas de este Villancico me son 
conocidas: tres arreglos para vihuela que se hallan respectiva- 
mente en la Silva de Sirenas de Anrriquez de Valderrauano 
(Valladolid, 1 547), en el Libro de Música de vigüela de Diego 
Pisador (Salamanca, 1 S 5 2) y en la Orphenica Lyra . . . de Miguel 
de Fuenllana (Sevilla, 1554), y la cuarta á cuatro voces, que 
es el No 36 de la segunda parte de la ya antes mencionada 
Recopilación de Sonetos y Villancicos ... de Juan Vázquez. 
(Sevilla. 1560). 



XXXI. 

Puede verse también en el citado Libro de Música de vigüela 
de Diego Pisador (Salamanca, 1552): Segundo libro: pag. 15: 
Si te uas a bañar, Juanica, á cuatro voces, Las tres voces 
tañidas y la otra cantada .... 



Si te uas á bañar Juanica, 
Dime a que baños uas. 
Juanica cuerpo, garrido. . . . 



-52 - 



XXXII. 

Fué asimismo puesto en música á cinco voces por el ilustre 
¡LAN' Vázquez: pues figura (N° 22 de la primera parte) en su 
Recopilación de Sonetos y Villancicos... (Sevilla 1560). La letra 
presenta ligeras variantes. 

Existe ademas un arreglo para vihuela en el rarísimo libro de 

cifra publicado por Esteban Daza, bajo el titulo: El Parnaso 

Valladolid 1576. 

XXXIII. 

Este Villancico que tiene todas las trazas de ser obra de 
Juam del Enzima, me parece hermano gemelo de aquel otro tan 
lindo que se halla en la colección de sus obras y que comienza : 

Ya soy desposado 

Nostramo, 
Ya soy desposado. 

XXXTV. 

Muy interesante por su forma dialogada para la historia del 
teatro lírico español. Es de advertir que en el Cancionero de 
Barbieri (n"> 348) se halla puesto en música, á tres voces, por 
un compositor llamado Aldomar, de quien nada se sabe. La 
letra es casi la misma, aunque ostenta ligeras variantes, siendo 
la mas notable, que el tercer verso de la copla dice: Que luego 
no te vencieras. . . . 

Pero lo particular del caso es que la música presenta grandes 
analogías. La parte de tiple es idéntica en ambas composiciones, 
aunque en la actual resulta mucho mas desarrollada. Debe 
tratarse de un tema popular, utilizado por dos compositores, si 
bien es posible que se trate de dos versiones escritas por un 
mismo maestro — el desconocido Aldomar — ya que en 
realidad ambas composiciones son semejantes en el fondo. 

Según Barbieri, Gallardo poseía un Centón de poesías 
manuscritas, de letra del siglo XVI, compilado al parecer en 
Andalucía, en el que se encontraba este Villancico, transcrito sin 
nombre de autor. Tanto en esta versión como en la del Can 
cionero de Palacio, el texto consta de varias coplas. 

Añadiré por último que Jorge de Montemayor hizo una 
glosa que comienza: / Ah Pelayo! ¿Donde estas?... sobre el 
Villancico ajeno: 



- 53 



/ Ah Pelayo que desmayo! 

— i De que di? 
D una zagala que vi. 

Puede leerse al fol. 69, de su Cancionero . . . (Zaragoza, por 
Juan Perier, 1562.) 

XXXV. 

Forma un cuadro muy pintoresco, con sus toques realistas. 
Se dirían los comentarios de los concurrentes al patio de una 
casa de vecindad, acerca de un episodio algún tanto picaresco 
alli acaecido, que los chismosos sazonan con sus exclamaciones 
/ Lloat sia Deu! — Muy interesante desde el punto de vista de 
la expresión dramática, para la historia del teatro lírico nacional. 

XXXVI. 

Una nota manuscrita, en francés antiguo, que puede leerse 
en el margen de una de las páginas que contienen esta canción 
(fol. XXXI) dice: 

imprimé(?') pag. LXXXIX en la Silva de Sirenas 
se tiendra(?) la presente chanson misse sur le luth. 

Y en efecto, se halla transcrita para vihuela en el dicho folio 
del curioso libro, asi intitulado, de Anrriquez de Valderrauano 
(V aliad olid 1547). 

Ademas, en la Biblioteca del Duque de Medinaceli, aun in- 
explorada por nuestros musicógrafos, se conserva un Libro de 
tonos antiguos con sus letras, precioso manuscrito de letra de 
fines del siglo XVI, en cuya pag. 10 se encuentra un Villancico 
a cuatro voces : Llaman á Teresica. . . . 

¿Tendrá algún parentesco con el que aqui reproducimos? 

XXXVII. 

La poesia no es mas que la 7 a estrofa de las Coplas que 
compuso Fray Ambrosio Montesino, el poeta favorito de Isabel 
la Católica, á reuerencia e deuoeion del Santísimo parto de 
la Virgen Nuestra Señora, cuyo estribillo ó mote dice: 

No la debemos dormir 

La noche sancta, 
No la debemos dormir. 



- 54 - 



Se hallan al fol. 49 del Cancionero de diversas obras, hecho 
y compuesto Por el muy Reverendo P. Fr. Ambrosio Montesino, 
Obispo de Cerdeña, de la Orden de los Menores. — (Al fin) 

Aqui se acaba Fue impreso en la Imperial ciudad de 

Toledo, por Juan Ayala, acabóse á 25 dios del mes de Enero, 
arto de 1537. (Hay ediciones anteriores.) 



XL. 

Será este villancico el original — no recuerdo haberlo visto 
nunca citado — que parodió el donoso poeta Antón de Mon- 
toro, el Ropero de Córdoba, en aquella copla de tan sacrilega 
adulación, que dedicó á la Reina D» Isabel de Castilla : 

Alta Reina Soberana, 
Si fuessedes antes vos 
Que la hija de Santa Ana, 
De uos el hijo de Dios 
Rescibiera carne humana. 

Sabido es que esta agudeza con visos de blasfemia del judio 
converso cordobés, mereció no pocas contradicciones, sobresa- 
liendo la de Francisco Vaca (Cancionero general de IJII. fol: 
LXXV vito.) y la del portugués Alvaro de Brito (Cancionero 
de Resende — Almeyrim - Lixboa. 15 16. fol: XXXIJ) quien 
pedia para su autor las llamas del Santo Oficio. 

Lo curioso seria haber dado con el modelo, seguramente 
muy popular, de la irreverente parodia. 



XLIII. 

? Tendrá este Villancico algo que ver con aquel otro Del 
Comendador Avila á la noche de Navidad: Dadme albricias, 
que os las pido . . . que se encuentra en el fol: 14 del Cancionero 
general de Hernando del Castillo (Valencia. 1511.)? 



XLIV. 

Saltan á la vista las analogías que presenta esta canción con 

aquella otra publicada en los Villancicos de Andrés de 

Claramonte. — Sevilla 1621. 



- 55 - 



Cuando el sol se hazia Rosa soy del campo, 

Era yo morenica, Pompa de la vista, 

Y antes que el sol fuera Reina de las flores. 

Era yo morena. Con guarda de espinas . . , etc. 



XLIX. 

Puesto en música por Nicolás Gombert, natural de Brujas, 
y maestro de Capilla del Emperador Carlos v, deste 1520 hasta 
el 19 de Junio de 1 5 32, fecha en que obtuvo una prebenda en 
la iglesia de Nuestra Señora de Tournay, ciudad donde residió 
hasta su muerte acaecida después de 1556, pues Hermaní: Finck 
lo menciona entre los compositores vivientes, en su Práctica 
música, publicada en dicho año. Gombert, honra legitima de la 
escuela neerlandesa, residió en España, desempeñando los años 
de 1530 á 1534, el puesto de Maestro de infantes de la Capilla 
Real. He descubierto y poseo copia de la magnifica cantata 
que escribió en Junio de 1529, para celebrar la reconciliación 
del Pontífice Clemente vii con el Cesar, después del memo- 
rable Saco de Roña y de la Paz de Cambray. 



Hállase puesto en música A cuatro voces por Juan Vázquez, 
en su tantas veces citada Recopilación de Sonetos y Villancicos . . . 
(Sevilla 1560) Es el n"> 2 de la Segunda parte: Dicen a migue 
los amores he 



LI. 

El famoso D. Luis Milán, en su raro libro El cortesano 
(Valencia, 1561, ut Blasius Nauarró) hace mención del Villan- 
cico : Si amores m'han de matar 

En el folio cxvj, uno de los que faltan en el Cancionero 
de Palacio que publicó Barbiéri, se hallaba transcrito, según 
puede verse en el índice de tan precioso documento, que repro- 
dujo el erudito musicógrafo antes nombrado. 



56 - 



LIV. 

En el peregrino libro intitulado: El maestro o Música de 
vigüela (Valencia, 1534), el mas antiguo que conocemos entre 
los de cifra, obra del antes citado D. Luis Milán, caballero va- 
lenciano al servicio del Duque de Calabria, se encuentra un 
Villancico portugués que comienza con las palabras 

Falai, miño amor, faiaime .... 



Añadidura final. 

He anunciado en el titulo de este trabajo Cincuenta y cuatro 
canciones españolas del siglo XVI, número de las contenidas en 
el Cancionero de Uppsala, pero en realidad solo publico cin- 
euenta y dos, por tener los n*° III y XX, y IV y XVII una 
misma letra. 

Para compensar la falta — si bien á medias — recogeré en 
este centón, otra canción española de la misma centuria, pero de 
su segunda mitad, que he hallado en un raro libro de música, 
conservado en el rico venero de la Biblioteca uppsaliense. Hé 
aqui su señalamiento: 

Septiesme Livre \ des Chansons a quatre Parties, de nou- j 
ueau reueu, corrige, et de piusieurs \ autres nouuelles Chansons, 
(lesquelles iamais n ont esté im- 1 primees,) augmente. Toutes 
conuenables tant \ aux Instruments qu'a \ la voix. (Viñeta) Im- 
prime d Louuain, par Pierre Phalese, Libraire Iuré. L'an 1570. 

Cuatro cuadernos, en 4°. apaisado, para las voces de Dis- 
cantes, Contratenor, Tenor y Bassus. — Contienen 48 can- 
ciones, 7 de Clemens non Papa, 8 de Sandrin, 8 de Cricquil- 
lon, 2 de Rogier y una respectivamente de Cadeac, Godart, 
Bastón, Gombert y Benedictus, todas con letra francesa, asi 
como trece anónimas. Las cinco restantes, también sin indicación 
de autor, tienen, tres, texto latino (la que comienza con las pa- 
labras Gallis hostibus in fugam coactis . . . parece aplicarse á 
algún incidente de las guerras de Flandes), una, texto italiano y 
la otra castellano. Esta última (conste que respeto la bárbara 
ortografía del original) dice asi; 



- 57 - 



Quaudo bon hombre viene de vino, 

/ O Dios de mi vida,' 
Halla sa mengiere perdida. 
¡ O Dios de nú vida! 
Animalida, 
Dorlopida, 
Lagoni, Lagosa, 
Oziga — Loriga 
/ O Dios de mi vida.' 

Letra muy propia de la gente soldadesca de nuestros tercios, 
y que por eso precisamente presenta algún interés. 

Y no teniendo mas que añadir para saldar la cuenta — 
véase si es grande la penuria de mi ingenio — me retiro por 
el foro, confuso y avergonzado, pidiendo al lector perdón por 
mis muchas faltas. 



- 58 - 



ÍNDICE. 



Portada pag. 

Dedicatoria . . . " 

Introducción 

Título de la impresión veneciana de 1556 

Primera parte — Texto 

Segunda parte — Notas y Comentarios 

Añadidura final 

índice ' 

Colofón 



1 

5 

S 

7 

9 

19 

57 

59 

60 



- 59 - 



Este librejo 6 librillo (que en realidad 
no merece otro nombre), compuesto 
para festejar la ascención del Doctor 
Staaff, á la Cátedra de Lenguas 
romances de la Real Universidad 
de Uppsala, — ¡Vitor al Pro- 
fesor Staaff! — fué impreso 
por la Tipografía Acadé- 
mica, en los talleres de 
Almqvist y Wiksell, 
en la noble ciudad 
de Uppsala, y aca- 
bóse de impri- 
mir á 30 de 
Enero de 
1909. 



- 60 - 



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